
En la desnudez ávida y perenne de los cuerpos
en la oscura comodidad de los pliegues de la ropa
en los amaneceres nublados, en la noche longeva
respiras a un ritmo que casi nunca percibo
y el lento gotear de las decadentes emociones
asfixia el tiempo y el recuerdo
Nunca te encuentro en las noches ajenas, donde yo no pertenezco, aunque me veas cercana, cuando las luces amenas reflejan mi rostro ensimismado en la nada.
pragmatismos discursivos y nunca me encuentras.
gobierno aquello que he creado, lo que mi malévola lengua ha perforado en tus entrañas,
manipulo los caminos de aquello que quiero obtener, descarto lo que no creo controlar; más aquello, que me convierte en la patetica imagén de la decadencia, he ahi mi reinado que siempre me acompañara.
el sitio de mis pesadillas.
Suicido veraniego de ideas no-natas dan loa a la exquisita excelencia.
no he de morir entre mediocridad paralizante, sino entre la genialidad insoportable, enferma de anhelos, infectada de curiosidades, promíscua de conceptos y teorías, libre.
no morire con el cuerpo del hastío, cubierto en pleno de surcos y pesadillas.
no sere una anciana desnuda en su lecho mortuorio con hematomas de vulgaridad asimiladas.
aunque se rompan mis brazos y la sangre palpite en mis ojos
este monstruo puede más
no te dejaré ganar.
maldita.



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